"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres". (S. Juan 8:36).
El ser humano fue creado libre. Para vivir y morir libre. Por eso se
revela contra todo lo que lo lleva a la opresión o a la esclavitud.
Está dispuesto a gritar, a exigir, a reclamar y, si es preciso, a morir
por defender su libertad.
Puedes ver a los hombres siendo descuartizados como Túpac Amaru, en el
Perú, o ahorcados como Tiradentes, en Vila Rica, Minas Gerais, Brasil.
Puedes verlos luchando en el circo romano como Espartaco, o siendo
quemados vivos como Juana de Arco, en Francia. En nuestros días, puedes
encontrarlos en la Plaza de La Paz Celestial, con piedras, palos y
explosivos caseros en las manos, o en las puertas de las embajadas o en
las largas marchas de protesta con pancartas, banderas y otros símbolos
de protesta. Todo por la libertad.
El otro día estaba viendo un grupo así. Muchos de ellos con cigarrillos
en las manos. Había uno en especial que gritaba hasta quedar rojo.
Fumaba un cigarro tras otro. Después me dijo que fumaba dos atados por
día, y que cuando estaba nervioso llegaba a tres. Me dijo que sabía que
el cigarrillo perjudicaba su salud, pero que no conseguía dejar de
fumar.
Mientras tanto estaba allí, gritando por la libertad. ¡Que nadie se
atreviese a atentar contra ese derecho suyo! Estaba dispuesto a
enfrentar a cualquiera que quisiera suspender la marcha de protesta, a
morir como un héroe en defensa de la libertad. Pero aceptaba
pasivamente ser esclavo de un cigarrillo. Somos así, contradictorios.
A veces, ni somos capaces de entender los propios sentimientos.
Un joven con 14 años de edad, prácticamente comenzando la vida, encara
al padre y le grita: "¡Quiero ser libre! Tengo derecho a tomar mis
propias decisiones. ¡Soy tu hijo y no tu esclavo!" Minutos después se
entrega a las juergas del sábado por la noche, incapaz de defender su
propia libertad. Sumiso, esclavo de sus instintos y pasiones, se
transforma en una víctima pasiva del mundo consumista o de la
subyugante manera de pensar de su generación.
En el versículo de hoy Juan habla de "LIBERTAD". Libertad con
mayúscula. Libertad plena, no apenas de los opresores externos, sino
también de nuestros temores internos, de nuestras pasiones misteriosas,
de nuestros sentimientos alienados.
Sólo quien conoce a Jesús puede experimentar la verdadera libertad.
Lejos de él, nuestra libertad se torna mezquina, fugaz, pasajera y, con
frecuencia, pasa a ser libertinaje. Separados de él vivimos presos en
una montaña de complejos. Pero cuando Jesús entra en la vida de una
persona, todo cambia. Tú puedes, aparentemente, estar amarrado,
impedido de ir y venir, pero ser libre.
Publicado por LUIS17 en 27 Jul 0 comentarios
“Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?”
(Salmo 27:1)
¿Has deseado alguna vez ser una mujer fuerte? ¿Quieres saber cual es la diferencia entre una mujer fuerte y una mujer de fortaleza?
Esta inquietud de ser capaz de percibir la diferencia entre la una y la otra nació en mí cuando hace tiempo recibí de manos de una querida amiga la siguiente lectura perspicaz:
- Una mujer fuerte hace ejercicios todos los días para mantenerse en
forma; una mujer de fortaleza se arrodilla a orar para mantener su alma en
forma.
- Una mujer fuerte tiene fe en que tiene fuerzas suficientes para el viaje, una mujer de
fortaleza tiene fe en que el viaje la hará más fuerte.
- Una mujer fuerte a nadie permite que le quite
lo mejor de sí; una mujer de
fortaleza da lo mejor de sí a todos.
- Una mujer fuerte camina con pasos seguros, mientras que una mujer de
fortaleza sabe que Dios la ayudará si cae.
- Una mujer fuerte muestra en su rostro confianza; una mujer de
fortaleza muestra una expresión de gracia.
- Una mujer fuerte comete errores y los evita en el futuro, mientras que una mujer de
fortaleza se da cuenta de que los errores en la vida también pueden ser bendiciones de Dios, y aprende de ellos.
La diferencia fundamental entre la una y la otra se pone de manifiesto cuando topamos con una mujer que tiene su fortaleza en Jehová. Tal cosa siempre salta a al vista;
no se puede ocultar. Cuando nuestra vida está escondida con Cristo en
Dios, él se convierte en nuestra roca y fortaleza
ante todos los embates de la vida diaria.
Cuando salgas esta mañana a afrontar todo lo que tengas que acometer en tu vida, alza tu rostro y levanta el ánimo, confiada en la dirección del Señor. Camina erguida sin miedo, porque Jehová es tu fortaleza y no tienes nada de que atemorizarte.
Dios te bendiga. Publicado por LUIS17 en 24 Jul 0 comentarios
Cierto día una maestra pidió a sus
alumnos que pusieran los nombres de sus compañeros de clase en una hoja de
papel, dejando un espacio entre nombres. Después les pidió que pensaran en
la cosa más linda que pudieran decir de cada uno de sus compañeros y que
lo escribieran debajo de su nombre.
Tomó el resto del período de la clase la
tarea encomendada para poder terminar lo pedido. A medida que los alumnos
dejaban el aula, entregaban a la maestra la hoja de papel.
Durante el fin de semana la maestra escribió
el nombre de cada uno de sus alumnos en hojas separadas de papel y copió
en ella todas las cosas lindas que cada uno de sus compañeros había
escrito acerca de él.
El lunes ella entregó a cada alumno su lista.
Casi inmediatamente toda la clase estaba sonriendo. "¿Es verdad?”, escuchó
a alguien diciendo casi como en un susurro. "Yo nunca supe que podía
significar algo para alguien”. "Yo no sabía que mis compañeros me querían
tanto”, eran los comentarios.
Nadie volvió a mencionar aquellos papeles en
clase. La maestra nunca supo si ellos comentaron su contenido con alguno
de sus compañeros o con sus padres, pero eso no era lo importante. El
ejercicio había cumplido su propósito. Los alumnos estaban felices consigo
mismos y con sus compañeros.
Aquel grupo de alumnos siguió adelante y
progresó. Varios años más tarde uno de los estudiantes fue muerto en
Vietnam y la maestra asistió a su funeral. Ella nunca antes había visto a
un soldado en su ataúd militar. Él se veía tan hermoso y tan maduro. La
iglesia estaba llena con sus amigos. Uno a uno de aquellos que tanto lo
apreciaban caminaron silenciosamente para darle una última mirada. La
maestra fue la última en acercarse al ataúd. Mientras estaba allí, uno de
los soldados que actuaba como guardia de honor se acercó a ella y le
preguntó: "¿Era usted la profesora de matemáticas de Marcos?” Ella
balbuceó: "Sí”. Entonces él dijo: "Marcos hablaba mucho acerca de
usted”.
Después del funeral la mayoría de lo ex
compañeros de Marcos fueron juntos a una merienda. Allí estaban también
los padres de Marcos, obviamente deseando hablar con su profesora.
"Queríamos mostrarle algo”, dijo el padre, sacando del bolsillo una
billetera. "Lo encontraron en la ropa de Marcos cuando fue muerto.
Pensamos que tal vez usted lo reconocería”, dijo.
Abriendo la billetera, sacó cuidadosamente
dos pedazos de papel gastados que él había arreglado con cinta y que se
veía que había sido abierto y cerrado muchas veces. La maestra se dio
cuenta aún sin mirar mucho que era la hoja en la que ella había registrado
todas las cosas lindas que los compañeros de Marcos habían escrito acerca
de él.
"Gracias por haber hecho lo que hizo” dijo la
madre de Marcos. "Como usted ve Marcos lo guardaba como un
tesoro”.
Todos los ex compañeros de Marcos comenzaron
a juntarse alrededor. Carlos sonrió y dijo tímidamente: "Yo todavía tengo
mi lista. La tengo en el cajón de encima, de un armario que tengo en mi
escritorio”. La esposa de Felipe dijo: "Felipe me pidió que pusiera el
suyo en el álbum de casamiento”. "Yo tengo el mío también”, dijo Marilyn.
"Está en mi diario”. Entonces Victoria, otra de sus compañeras, metió la
mano en su cartera, sacó una billetera y mostró al grupo su gastada y
arrugada lista. "Yo la llevo conmigo todo el tiempo” y sin siquiera
pestañar dijo: "Yo creo que todos hemos conservado nuestras
listas.
Fue entonces cuando la maestra se sentó y
lloró. Lloró por Marcos y por todos sus compañeros que no lo volverían a
ver.
La densidad de la población de nuestra
sociedad es tan pesada que olvidamos que la vida va a terminar un día. Y
no sabemos cuando será ese día.
Así que, por favor, dile a la gente que
quieres que ellos son especiales e importantes… Si no lo haces
habrás perdido una magnífica oportunidad de hacer algo realmente
hermoso…
Proverbios 17:17 En todo
tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Proverbios 18:24 El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo;
Y amigo hay más unido que un hermano. Proverbios 27:9 El unguento y
el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre. Juan 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida
por sus amigos. Publicado por LUIS17 en 5 Jul 1 comentarios
Un joven
adolescente robó un libro a uno de sus compañeros de escuela y se lo
mostró a su madre. Ella no solamente se abstuvo de castigarlo, sino más
bien lo estimuló. A la siguiente oportunidad se robó una capa y se la
llevó a su madre quien de nuevo lo alabó.El joven creció y ya adulto
fue robando cada vez cosas de más valor hasta que un día fue capturado
en el acto, y con las manos atadas fue conducido al cadalso para su
ejecución pública.
Su madre lo siguió entre la multitud y se golpeaba violentamente su
pecho de tristeza. Al verla el ladrón dijo: “Deseo decirle algo a mi
madre en su oído”.
Ella acercó su oído a él, y éste rápidamente mordió su oreja
cortándosela. Su madre le reclamó que era un hijo desnaturalizado, a lo
que él replicó: “¡Ah! Si me hubieras reprendido en mi primer robo del
libro aquel, nunca hubiera llegado a esto y ser condenado a una ingrata
muerte.
Al nuevo árbol se le endereza tierno para que crezca derecho. Publicado por LUIS17 en 5 Jul 0 comentarios
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