Un viaje a la isla de Sark, ubicada en el Canal de la Mancha (entre Inglaterra y Francia), resultaría de gran ayuda para estudiar y entender la historia de la Edad Media. Es que, siglos después de la Ilustración y la Revolución Francesa, en Sark todavía rige un sistema feudal. De todas maneras, con la intervención de la Unión Europea, ya se le puso fecha de vencimiento: en diciembre se eligirán democráticamente a los representantes del pueblo, y el "seigneur" (o señor) deberá ceder su poder casi absoluto.
Visitar Sark es como viajar en el tiempo: no hay energía eléctrica ni alcantarillas, las calles son de tierra y las personas se mueven en bicicletas, porque no existen los autos. Michael Beaumont, de 80 años, es el seigneur. Es el único en la isla autorizado “a tener palomas y perros, y a gozar de la propiedad de todos los bienes que trae la marea alta o que las olas arrojan sobre la costa”.
La población es de casi 600 personas (ciervos, sí, dije ciervos), y decidieron, en una votación que para mí tuvo demasiados votos en contra (184 de 418) reformar el sistema y llamar a elecciones. Parece que a muchos de los pobladores les resulta bastante abrumador dar el saltito del medioevo a la posmodernidad. La verdad, no debe ser lo más fácil.















